Término coloquial chileno que se refiere a una situación arreglada, fraudulenta o manipulada de antemano, especialmente en competencias deportivas, concursos o elecciones. Tiene una connotación claramente negativa: implica corrupción, trampa o falta de transparencia, y se usa para denunciar cuando los resultados están predeterminados o cuando existe complicidad para favorecer a alguien específico. Aparece sobre todo en la conversación futbolera — "ese partido estuvo lleno de tongo" —, pero también en política, en concursos y en decisiones institucionales. Es una palabra que articula la desconfianza chilena hacia los resultados demasiado convenientes.
Ejemplo
"Ese partido estuvo lleno de tongo, se notaba desde las tribunas."