Además de su significado formal de valorar o poner precio a algo, en habla coloquial chilena significa mirar fijamente a alguien. Generalmente con intención evaluativa o crítica del comportamiento o apariencia. También puede implicar vigilancia o escrutinio. La expresión refleja percepción cultural de que mirar fijamente puede ser una forma de valoración social, estableciendo paralelo entre evaluación económica y personal.
Ejemplo
"Deja de tasarme así, me incomodas"