Palabra utilizada en Chile y en otros países de América Latina para referirse de manera cariñosa o respetuosa al padre o a una figura paternal. Su origen proviene del quechua "tata", que también significa padre, y aparece con forma y sentido similares en muchas lenguas del mundo como una designación primaria de la figura paterna. Es una expresión que refleja cercanía y respeto al mismo tiempo — distinta a "papá", que es más íntimo, y a "padre", que es más formal. Conserva esa huella ancestral en la manera de nombrar a quien cría, y aparece sobre todo en contextos rurales, familiares o afectuosos.
Ejemplo
"Mi taita me enseñó a trabajar la tierra desde chico."