En el habla coloquial chilena, más allá de su significado comercial, es un término de confianza para referirse a un amigo cercano o compañero. Similar a "compadre" o "hermano", denota cercanía y complicidad personal. El diminutivo "socito" añade mayor afecto y familiaridad. Se usa principalmente entre hombres y refleja la importancia de las relaciones horizontales de amistad en la cultura chilena.
Ejemplo
"Socio, me prestas un peso para el colectivo"