Movimiento telúrico. Aunque el término tiene el mismo significado universal, en Chile adquiere un carácter especial por la alta sismicidad del país. Los chilenos clasifican los sismos por intensidad con un vocabulario propio: "fue un temblorcito nomás", "fue remezón", "fue terremoto como el del 85", "fue el del 2010". La palabra genera toda una cultura de comportamientos y dichos — "¿viste el sismo anoche?", "ni me moví pal sismo" —, que no son bravuconería sino parte de la pedagogía cotidiana con la que se aprende a convivir con un fenómeno constante. Es importante en la identidad cultural chilena y en la memoria de generaciones.
Ejemplo
"Fue un sismo fuerte anoche, me despertó con los muebles temblando."