Interjección chilena muy común que expresa sorpresa, frustración leve o lamento. Es un eufemismo de "puta", vulgarismo bastante más fuerte, pero a diferencia de este, "pucha" resulta socialmente aceptable en prácticamente cualquier contexto — incluso formal, incluso frente a niños, incluso en oficinas. Se usa con entonaciones variadas que modifican su intensidad emocional: "¡pucha!" corto y seco es susto; "pucha..." arrastrado es lamento; "¡pucha que rico!" es reforzador positivo. Convive con "chuta", "chita" y "pucho" como familia de eufemismos suaves del habla chilena cotidiana.
Ejemplo
"¡Pucha! Olvidé la billetera en la casa, voy a tener que volver."