Más allá de su significado cardinal, "norte" tiene en Chile connotaciones culturales muy específicas. "El norte" designa las regiones desérticas del país: Atacama, Antofagasta, Tarapacá y Arica y Parinacota. Las asociaciones inmediatas son minería, desierto, clima cálido y seco, cielos despejados, comida pescada del mar, cultura andina e indígena. "Irse al norte" es una frase que aparece en la biografía de muchas familias chilenas y que se relaciona casi siempre con la búsqueda de oportunidades laborales, muy especialmente en la minería del cobre, el litio y otros minerales — el norte es históricamente el motor económico del país. Es una marca identitaria geográfica que crea un imaginario colectivo fuerte.
Ejemplo
"Mi tío se fue al norte hace veinte años para trabajar en la mina."