Plural de "moño", adorno capilar tradicional donde el pelo se recoge en forma redonda. Pero en el habla chilena, la palabra cobra vida propia en la expresión "ponerse los moños", que significa exigir trato especial, darse importancia excesiva o reclamar consideraciones por encima de lo que realmente corresponde. Es un fenómeno lingüístico interesante donde un accesorio visual se transforma en metáfora de actitud social pretenciosa — la imagen de la persona que se arregla desmesuradamente antes de aparecer es el punto de partida. Refleja valores culturales chilenos sobre la humildad y sobre el arte de no darse aires de superioridad.
Ejemplo
"Se pone los moños cuando llegan visitas importantes, parece otra persona."