Término infantilizado que significa dormir, adoptado en el habla cotidiana como expresión cariñosa y humorística. Originalmente proviene del lenguaje usado por niños pequeños, donde las repeticiones silábicas son frecuentes en la primera adquisición del lenguaje. Fue apropiado por la cultura de redes sociales e internet como parte de un fenómeno más amplio de infantilización lúdica del lenguaje — junto con "michi" para gato, "tuto" para cansancio, "pucheros" para caras tristes —, usado con intención humorística y afectiva. "Voy a mimir" funciona casi como un chiste cariñoso sobre ir a dormir.
Ejemplo
"Estoy muerta, voy a mimir un rato antes de volver al computador."