Versión femenina de "menso", describe a una mujer considerada torpe, ingenua o lenta para entender algo. A diferencia de los insultos más duros, tiene un tono generalmente afectuoso o de crítica leve, usado sobre todo entre amigas o en contextos familiares. También funciona como autodesignación humorística — "soy tan mensa, me equivoqué otra vez" — cuando uno se ríe de sí misma. La palabra se comparte con otros países hispanohablantes, pero en el habla chilena tiene un tono particular: más cerca del chiste que del insulto.
Ejemplo
"Soy tan mensa que me equivoqué de bus y terminé en otra comuna."