Término de la jerga chilena que proviene de la inversión silábica de "gil" (tonto o ingenuo), por la vía del vesre. Forma parte de una familia léxica bastante productiva: "gilberto", "gilucho", "agilado", "gilazo", todas construidas sobre el mismo insulto base pero con matices ligeramente distintos. El vesre refleja la influencia del habla invertida — heredada en parte del lunfardo rioplatense — y la creatividad local para generar variantes de palabras existentes. "Longi" es de las más usadas, con un tono que puede ser duro o afectuoso según cómo y a quién se diga.
Ejemplo
"No seái longi y aprende a hacerlo de una vez."