Término despectivo usado para describir a una persona considerada despreciable, corrupta o moralmente dañina. También puede referirse, en su sentido más literal, a residuos o suciedad — pero en el habla cotidiana predomina claramente la carga social y moral. Es un insulto potente, más fuerte que "flojo" o "chanta", porque implica un juicio ético, no solo un reproche sobre el carácter. Aparece sobre todo en críticas políticas, en denuncias sociales y en conversaciones sobre corrupción o abusos institucionales.
Ejemplo
"Los corruptos son una lacra para el país, por eso cuesta tanto creerle a alguien."