Término que describe a alguien perezoso, que no tiene ganas de hacer algo o que pone poco esfuerzo en lo que le corresponde. También se aplica al mundo físico: un "nudo flojo" no aprieta bien, un "cable flojo" anda suelto, un "tornillo flojo" no termina de ajustar. Es una palabra muy común en el habla cotidiana chilena, usada tanto en tono de crítica seria — un reproche por no hacer lo que tocaba — como en broma entre amigos o familiares que se conocen bien. Su versatilidad la mantiene siempre a mano.
Ejemplo
"No vengas con excusas flojas, hoy te toca cortar el pasto."