En el habla chilena, "flato" se refiere a la acumulación molesta de gases en el tubo digestivo, esa sensación de hinchazón, incomodidad y eructos que cualquiera reconoce. Es palabra cotidiana, del vocabulario del cuerpo — aparece en la sobremesa, en la conversación familiar y en la consulta del doctor, con distinta formalidad. En Chile también se le dice "chancho", y ambas palabras se usan con esa naturalidad propia de los temas del cuerpo cuando hay confianza. No es un término médico técnico, pero es suficientemente universal para entenderse a la primera.
Ejemplo
"Tengo un flato terrible después de la cazuela, me voy a acostar."