Forma chilena de "curado", que en el español local significa borracho. La caída de la "d" intervocálica es uno de los rasgos más marcados del español de Chile: "cansado" se vuelve "cansao", "peludo" se vuelve "peluo", "curado" se vuelve "curao". La palabra viene de "curarse", que en español antiguo tenía acepciones ligadas a cuidarse o tratarse, y en Chile derivó por vía irónica hacia emborracharse — como si tomar fuera una forma de cuidarse. Es una palabra totalmente normalizada en el habla cotidiana; cubre todo el rango, desde el alegre hasta el que ya no puede caminar.
Ejemplo
"Llegó curao a la pega y lo mandaron para la casa."