Término coloquial chileno que aparece sobre todo en la expresión "hacerse la cucha" (o "hacerse el/la cucho/cucha"), que significa fingir ser ingenuo, simple o tonto para sacar ventaja de una situación o evitar una responsabilidad. No es ignorancia real: es una estrategia, una actitud calculada de aparentar que uno no entiende cuando en realidad entiende perfectamente. Por eso el uso típicamente carga una carga pícara, casi cómplice, y la frase suele decirse en tono de reproche amistoso: "no te hagas la cucha".
Ejemplo
"No te hagai la cucha, sabís perfectamente de qué te estoy hablando."