Versión femenina de "chato", término que describe a alguien (o algo) aburrido, fastidioso, molesto o que causa hartazgo. Expresa cansancio o irritación frente a situaciones repetitivas o tediosas. Tiene origen en el español antiguo donde "chato" significaba aplastado, sin relieve o sin prominencia. Metafóricamente, evolucionó para describir lo que no tiene gracia, interés o emoción. Es término de uso común en contextos informales.
Ejemplo
"Esa película estuvo bien chata, me dormí a mitad."