En la cosmovisión mapuche, el calcu es el brujo o hechicero, una figura asociada a los poderes sobrenaturales usados para hacer daño. Ocupa el polo opuesto al o la machi, que es la figura que sana y que media con el mundo espiritual a favor de la comunidad. Esta división entre calcu y machi articula una parte central de la medicina y la espiritualidad tradicional mapuche: no hay solo un plano espiritual, sino fuerzas que actúan para proteger y otras que actúan para dañar, y cada una tiene sus oficiantes. El calcu es una figura temida y evitada, reconocible más por los efectos que se le atribuyen que por una identidad pública.
Ejemplo
"En los relatos mapuche, el calcu opera en las sombras y se le reconoce por el daño que deja."