Término coloquial irónico derivado de "bendición" que se usa para referirse a los hijos, muy especialmente cuando son no planificados o cuando complican la vida de los padres. El tono es siempre humorístico y juguetón, nunca ofensivo. La ironía funciona por contraste: la visión tradicional religiosa pinta a los hijos como bendiciones divinas, y la realidad cotidiana de la crianza trae noches sin dormir, gastos y menos tiempo libre. La palabra aparece en bromas sobre la paternidad y la maternidad, y expresa humor y perspectiva realista sin menoscabar el cariño por los hijos.
Ejemplo
"Con tres bendis en la casa, no tenemos ni un minuto para nosotros."