Variedad criolla de poroto chileno, conocida también como "ailladito", que se distinguía por su textura mantecosa y su resistencia a las heladas. Era el poroto de las peonadas: el grano que alimentaba a los trabajadores agrícolas, probablemente porque rendía bien sin exigir un cultivo demasiado cuidadoso — a diferencia de otras variedades más finas como la alberjilla o los bayos rancagüinos, que requerían más dedicación o iban destinadas al comercio. El naturalista Claudio Gay la registró en su obra sobre la agricultura chilena del siglo XIX, junto a decenas de variedades criollas que hoy casi nadie recuerda. Su origen, según Rodolfo Lenz, sería indígena — probablemente mapuche o quechua —, aunque no hay certeza. Es una de esas palabras que sobrevive más en los registros históricos que en las ferias actuales.
Ejemplo
"El ayayo era de los porotos más mantecosos y aguantaba las heladas como ninguno."