Palabra exhortativa que invita a alguien a comportarse correctamente, a captar algo obvio o a actuar con sensatez. Viene del verbo "atinar" (acertar, dar en el blanco), pero en Chile toma un uso particular como llamado a la razón. "¡Atina!" se usa para urgir a alguien a que deje de hacer algo inapropiado o que entienda algo evidente. También aparece, más irónica, en la expresión "no atina ni a una", que describe a quien no entiende absolutamente nada o a quien cada intento le sale mal. El tono varía según el contexto: puede ser serio, afectuoso entre amigos o abiertamente burlón.
Ejemplo
"¡Atina! No puedes salir en pijama a comprar pan."