Coquetear con alguien de manera pícara y desenfadada, mostrando interés romántico con más juego que seriedad. Viene del verbo "afilar" (aguzar un filo), como si la persona estuviera afinando su técnica de conquista. Pero la palabra tiene una segunda cara: también se usa cuando alguien te engaña, te mete el dedo en la boca o te cobra de más aprovechándose de tu confianza. Se escucha mucho en ferias y negocios informales cuando alguien siente que le vieron la cara. En ambos sentidos hay alguien que "afila" a otro — la diferencia es si te conquistan o te cagan.
Ejemplo
"Me afilaron con el precio — en la otra feria estaba a la mitad."